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Miércoles, 22 de Febrero de 2017
 

Celos infantiles, ¿Qué podemos hacer los padres?

 
Redacción

Cuando los niños ven amenazada la relación con sus progenitores temen perder la atención, cariño o privilegios anteriormente exclusivos. Suelen responder con miedo e inseguridad ante dicha situación de amenaza, sea real o no.

Los celos infantiles son normales y frecuentes en la infancia.

Celos infantiles, ¿Qué podemos hacer los padres?
Los celos infantiles son normales y frecuentes en la infancia. Tienden a evolucionar favorablemente antes o después, aunque si la duración o la intensidad son acusadas, es entonces cuando debemos buscar orientación e intervención por parte de un profesional.
 
Las manifestaciones conductuales más frecuentes y representativas para identificarlos son: búsqueda de atención mediante rabietas, regresiones, desobediencia, actitud agresiva hacia el bebé, y en casos más extremos encontraríamos manifestaciones de tipo orgánicas como alteraciones de sueño, alimentación, conductas desafiantes, trastornos del lenguaje, ansiedad o somatizaciones.
 
Existen ciertos criterios que pueden orientarnos a considerarlos como no evolutivos y susceptibles de intervención, como, ser mayor de 6 años, cronicidad prolongada de síntomas que interfieran en las actividades y relaciones del niño o niña con los demás, en varios contextos, exacerbada e injustificada, con trastornos asociados y con un funcionamiento y estructura familiar que fomente los celos.
 
El factor desencadenante para su aparición suele ser el nacimiento de un hermano o hermana, y los cambios que sufre la dinámica familiar en las rutinas y el reparto de atención. Los factores que jueguen un papel importante en el mantenimiento del problema son el tener que atender al recién llegado, que supone menor atención al mayor, la rivalidad o la comparación entre ambos, que al mayor se le exijan muchas responsabilidades, se le castigue demasiado o se refuercen las conductas celotípicas. Otros factores que aumentan la probabilidad de celos son que el hermano mayor sea menor de 5 años, que la diferencia de edad sea inferior a 3 años, que los progenitores estén separados, o la preferencia por el padre o por la madre. Los celos tienden a aumentar cuando el bebé empieza a hablar o andar captando mayor atención de los adultos.
 
Aunque si el niño o la niña tiene un fuerte apego por igual con ambos progenitores antes del nacimiento de un hermanito habrá una mejor adaptación.

¿Qué podemos hacer?

Celos infantiles, ¿Qué podemos hacer los padres?
En primer lugar, seguir dándole atención y cariño al hermano mayor, y mantener sus rutinas habituales cuanto nos sea posible. Es recomendable darle al niño la oportunidad de expresar su malestar, atender sus logros con interés, transmitiéndole que se le quiere incondicionalmente. Resulta positivo facilitar contextos en los que disfrutar con niños de su edad, así como ofrecerle situaciones con ciertos privilegios o ventajas por ser el mayor. Podemos pedirle colaboración en tareas relacionadas con el cuidado del bebé, haciéndolo sentir partícipe e importante. 
 
No debemos hacer comparaciones ni manifestar preferencias entre los hermanos, no exigirle demasiado, ni ponernos rígidos e intolerantes con las regresiones. No engañarles o enfadarse en exceso. No intervenir prematuramente en las peleas, tratar de esperar que lo resuelvan entre ellos o fomentar y guiar que aprendan a hacerlo. No hacer elogios efusivos al mayor cuando sea cariñoso con el bebé. Fomentar siempre la cooperación y nunca la competitividad.

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